Lo primero que vale la pena aclarar es que un vegano no es un extra terrestre venido del planeta “Vega”, o un ermitaño aislado del mundo real y de la sociedad. En realidad un Vegano es una persona común y corriente. Para ser vegano no hay que pertenecer a ninguna raza, sexo, religión, estrato social o económico, preferir un tipo de música o cosa por el estílo. Es decir que un vegano es un estudiante, una ama de casa, un empresario, un profesor, un deportista, un padre un hijo, o cualquier persona que decide aplicar la compasión y conciencia en la vida diaria.

Todos los seres humanos son capaces de identificar la bondad y la crueldad y son capaces de sentir compasión por el sufrimiento de los demás individuos. Sin embargo un Vegano no solo siente la compasión por los demás sino que además la aplica en su vida diaria tomando dediciones sobre lo que consume y sobre como se desenvuelve con su entorno. Ser Vegano es vivir en compromiso con la no-violencia, la justicia para con todos, las personas, los animales y el planeta.

Como veremos, el Veganismo no se trata de dejar de vivir en una burbuja o de aislarse del mundo en el que vivimos, más bien es educarnos nosotros mismos para encontrar alternativas libres de crueldad para todo aquello que utilizamos, comemos o vestimos. Aunque llegar a un estilo de vida totalmente libre de crueldad no es una tarea fácil, es por esto que el veganismo debe centrarse en minimizar al máximo el impacto que tenemos sobre los demás seres.

Ser Vegano pues es vivir con conciencia, convicción y compasión.